martes, 1 de mayo de 2012

San José visto por los Papas



Pío XI

Declara el 19 de marzo de 1935: «José es quien lo puede todo cerca del divino Redentor y cerca de su divina Madre, de una manera y con una autoridad que superan las de un simple depositario….

JUAN XXIII

«Como san José, los diplomáticos pueden al mismo tiempo presentar a Jesús y esconderlo. Como san José, deben saber callar, medir sus palabras, saber emplearse sin mirar la dignidad del servicio... y sobre todo paladear dulce y tragar amargo..., obedecer aun cuando no se comprenda, como San José cuando partió con su borriquillo».

Pablo VI

Habla con frecuencia de San José. Se detiene menos en subrayar sus prerrogativas que en recordar su misión en la Iglesia de hoy. Así en el Ángelus del 19 de marzo de 1970 decía: «la misión de José al lado de Jesús y de María fue una misión de protección, de defensa, de salvaguardia y de subsistencia... La Iglesia tiene necesidad de ser defendida, tiene necesidad de ser custodiada, en la escuela de Nazaret, pobre y laboriosa, pero viva, consciente y disponible para su vocación mesiánica. Esta necesidad de protección, hoy, es grande para poder mantenernos indemnes y para actuar en el mundo..., la misión de San José es la nuestra: custodiar a Cristo, hacerle presente, en nosotros y alrededor de nosotros».

Auxilio y modelo para la pureza, en medio del mundo corrompido; auxilio y modelo para la vida de oración, en medio del mundo disipado como nunca; auxilio para el trabajo encaminado al servicio de Dios; auxilio para el amor y abnegación en obsequio al Verbo humanado y a su santísima Madre, auxilio para una santa vida, y para una santa muerte

JUAN PABLOII

José era justo que significa dócil al querer divino

(Mateo 1, 19). El justo, de hecho, es una persona que reza, vive de fe, y trata de hacer el bien en toda circunstancia concreta de la vida.
La fe, alimentada por la oración: este es el tesoro más precioso que nos transmite san José. En su senda se han puesto generaciones de padres que, con el ejemplo de una vida sencilla y laboriosa, han impreso en el espíritu de sus hijos el valor inestimable de la fe, sin el cual cualquier otro bien corre el riesgo de ser vano. Ya desde ahora quiero asegurar una oración especial a todos los papás, pido a Dios que sean hombres de robusta vida interior para cumplir de manera ejemplar su misión en la familia y en la sociedad



EXHORTACIÓN APOSTÓLICA
REDEMPTORIS CUSTOS
JUAN PABLO II -1989-



Esta es una humilde, y seguramente imperfecta recopilación y adaptación libre de algunas ideas volcadas por Ntro. Querido Juan Pablo II sobre Ntro. Patrono San José. (Sirley Rezk).

Introducción
1. Llamado a ser EL CUSTODIO DEL REDENTOR, “José…hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer” (Mt1,24)………..
San José. Aquel al cual Dios “confió la custodia de sus tesoros más preciosos” (PioIX); el pueblo cristiano tendrá siempre presente ante sus ojos su humilde y maduro modo de servir, así como de “participar en la economía de la salvación”. (S. Juan Crisóstomo)
La participación del Esposo de María en el misterio divino.
José de Nazaret “participó” en este misterio como ninguna otra persona, a excepción de María, la Madre del Verbo Encarnado”.



I EL MARCO EVANGÉLICO

El matrimonio con María
2. “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tu le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1, 20-21).
3. “Su marido José, como era justo no quería ponerla en evidencia” (Mt 1, 19). Por tanto, cuando “reflexionaba sobre esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo… (Mt 1, 20-21).
El mensajero divino introduce a José en el ministerio de la maternidad de María…Cuando el hijo, llevado en el seno por María, venga al mundo, recibirá el nombre de Jesús. Se trata del Hijo que, según la promesa divina, cumplirá plenamente el significado de este nombre: Jesús-Yehosua´, que significa, Dios salva.
El mensajero se dirige a José confiándole la tarea de un padre terreno respecto al Hijo de María.
“Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer” (Mt 1, 24)… Demostrando una disponibilidad de voluntad, semejante a la de María, dijo SÍ (canción).


II EL DEPOSITARIO DEL MISTERIO DE DIOS

4. La fe de María se encuentra con la fe de José.
José respondió afirmativamente a la Palabra de Dios… hizo como le había ordenado el ángel del Señor y tomó consigo a su esposa. Lo que él hizo es genuina “obediencia de fe” (cf. Rom 1,5; 16,26; 2 Cor 10, 5-6).
5. José es el primero en participar de la fe de la Madre de Dios. El es asimismo el que ha sido puesto en primer lugar por Dios en la vida de la “peregrinación de fe”.
6. La vida propia de José, en su peregrinación de la fe, nace mediante el poder del Espíritu de verdad.

El servicio de la paternidad
7. La paternidad de José lo sitúa lo más cerca de Jesús (cf. Rom 8, 28 s.)
Los evangelistas llaman a José esposo de María y a María esposa de José.
El hijo de María es también el hijo de José: “A raíz de aquel matrimonio fiel ambos merecieron ser llamados padres de Cristo”… “En los padres de Cristo se han cumplido todos los bienes del matrimonio: la prole, la fidelidad y el sacramento”… “indivisible unión espiritual… unión de los corazones”…
Hay una pareja, la de José y María, el vértice por medio del cual la santidad se esparce por toda la Tierra… la familia, santuario del amor y cuna de la vida.
¡Cuántas enseñanzas se derivan de todo esto para la familia!... la familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor…
8. José ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús, mediante el ejercicio de su paternidad…..”Dios le ha puesto al cuidado de su familia, como siervo fiel y prudente, para que custodiara como padre a su Hijo unigénito”…
Es necesario reconocer que José tuvo hacia Jesús “por Don especial del cielo, todo aquel amor natural, toda aquella afectuosa solicitud que el corazón de un padre pueda conocer” (Pío XII).
El censo
9. Dirigiéndose a Belén para el censo, José, inscribió oficialmente el nombre “Jesús hijo de José de Nazaret” (cf. Jn1, 45). Esta inscripción manifiesta de un modo evidente la pertenencia de Jesús al género humano, hombre entre los hombres, ciudadano de este mundo, sujeto a las leyes e instituciones civiles, pero también “salvador del mundo”
El nacimiento en Belén
10. José con María, en la noche de Belén, testigo privilegiado de la venida del Hijo de Dios al Mundo. José fue testigo de la adoración de los pastores. (cf. Lc 2, 15-16).También fue testigo de la adoración de los Magos, venidos de Oriente (cf. Mt 2, 11).
La circuncisión
11. Siendo la circuncisión del hijo el primer deber religioso del padre, José con este rito (cf. Lc 2,21) ejercita su derecho-deber respecto a Jesús).
La imposición del nombre
12. José impone al niño el nombre de Jesús. Jesús porque él salva a su pueblo de sus pecados (Mt1, 21). José declara su paternidad legal sobre Jesús.
La presentación del niño en el templo
13. El rescate del primogénito es otro deber del padre, que es cumplido por José.
La huida a Egipto
14. Volvieron a Galilea. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con el” (Lc 2,39-40).
El Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto” JOSE CUSTODIO DEL REDENTOR.
Jesús en el templo
15. El habitó entre los hombres, y el ámbito de la morada fue la Sagrada Familia. Jesús participó de la pascua de Jerusalén como joven peregrino junto con María y José. Jesús se quedó en Jerusalén sin saberlo sus padres (Lc2, 43) “Al cabo de tres días lo encontraron en el templo”.
María le pregunta:”Hijo ¿porque nos has hecho esto?.... ¿por qué me buscabais, no sabíais que yo debía ocuparme de las cosas de mi Padre?
El mantenimiento y educación de Jesús en Nazaret
16. José tenía la alta misión de criarle, esto es, alimentar, vestir, e instruir a Jesús en la Ley y en un oficio, como corresponde a los deberes propios del padre.
Jesús vivía sujeto a ellos (Lc2, 51) correspondiendo con respeto a las atenciones de sus padres. De esta manera quiso santificar los deberes de la familia y del trabajo que desempeñaba al lado de José.

III EL VARON JUSTO-EL ESPOSO

17. Durante su vida, que fue una peregrinación en la fe, José permaneció fiel a la llamada de Dios hasta el final.
El silencio de José posee una especial elocuencia: gracias a ese silencio se puede leer plenamente la verdad contenida en el juicio que de él da el Evangelio: el justo (Mt 1, 19).
18. El varón justo de Nazaret posee todas las características propias de un esposo.
No temas en tomar contigo, a María tu mujer…
19. Este hombre justo amaba a la virgen de Nazaret. Su amor como hombre ha sido regenerado por el Espíritu Santo. Su amor fue más grande que el que podía esperarse según la medida del propio corazón humano.
20. María y José, su propio símbolo. La virginidad y el celibato por el Reino de Dios no solo no contradicen la dignidad del matrimonio sino que la presuponen y confirman.
Dios ha dado a José como esposo a la virgen, se lo ha dado no solo como compañero d vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participase por medio del pacto conyugal en la excelsa grandeza de ella.
21. Este vínculo de caridad constituyó la vida de la Sagrada Familia, primero en la pobreza de Belén, luego en el exilio en Egipto y sucesivamente en Nazaret, La Iglesia la propone como modelo para todas las familias. En esta familia José es el padre “tu padre y yo te buscábamos”. José aceptó su paternidad humana respecto a Jesús siguiendo la luz del Espíritu Santo.

IV EL TRABAJO EXPRESIÓN DEL AMOR

22. El tipo de trabajo con el que José trataba de asegurar el mantenimiento de la Familia: era el de carpintero. Para Jesús estos son los años de vida escondida….y vivía sujeto a ellos (Lc2, 51). La obediencia de Jesús es entendida como participación en el trabajo de José. El que era llamado el Hijo del carpintero había aprendido el trabajo de su padre.
San José Obrero. Gracias a su banco de trabajo ejercía su profesión con Jesús, José acercó el trabajo humano al misterio de la redención.
23. La virtud de la laboriosidad, el trabajo un bien del hombre que transforma la naturaleza.
24. “San José es el modelo de los humildes…” “San José es la prueba de que de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan “grandes cosas”, sino se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas” (PabloVI).

V EL PRIMADO DE LA VIDA INTERIOR

25. San José hizo sus acciones ocultas en el silencio en un clima de profunda contemplación.
26. Así surge en él la lógica y la fuerza-propias de las almas sencillas y limpias.
27. José ha experimentado el amor a la verdad, el puro amor de contemplación de la Verdad divina que irradiaba la humildad de Cristo, como la exigencia del amor, el amor del Servicio.

VI PATRONO DE LA IGLESIA DE NUESTRO TIEMPO

28. José fue el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia… Bienaventurado José lo mismo que entonces, protege ahora y defiende a la Iglesia de Cristo. (León XIII).
31. Pidamos un corazón puro, como, San José, que se entregó por entero a servir al Verbo Encarnado, y que “por intercesión de San José, servidor fiel y obediente, vivamos siempre consagrados en justicia y santidad”.Aleja de nosotros este flagelo de errores y vicios…Asístenos en esta lucha contra el poder de las tinieblas…Defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad” (León XIII).
32. Protege a los esposos y a los padres, a quienes viven del trabajo de sus manos o de cualquier otro trabajo, a las personas llamadas a la vida contemplativa, así como a las llamadas al apostolado.
El varón justo que nos indique el camino. Que San José obtenga para la Iglesia y para el mundo, así como para cada uno de nosotros, la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan Pablo II, agosto de 1989.


BENEDICTO XVI

Del ejemplo de San José llega a todos nosotros una fuerte invitación a desarrollar con fidelidad, sencillez y modestia la tarea que la Providencia nos ha asignado. Pienso ante todo en los padres y madres de familia, y ruego para que sepan siempre apreciar la belleza de una vida sencilla y laboriosa, cultivando con atención la relación conyugal y cumpliendo con entusiasmo la grande y no fácil misión educadora. A los sacerdotes, que ejercen la paternidad respecto a las comunidades eclesiales, les obtenga San José amar a la Iglesia con afecto y plena dedicación, y sostenga a las personas consagradas en su gozosa y fiel observancia de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Que proteja a los trabajadores de todo el mundo para que contribuyan con sus distintas profesiones al progreso de toda la humanidad, y que ayude a todo cristiano a realizar con confianza y amor la voluntad de Dios, cooperando así al cumplimiento de la obra de la salvación.

"¡Dejémonos contagiar por el silencio de San José! -concluyó el Papa-. Nos hace tanta falta en un mundo a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios.


Recopilación - Agosto de 2008
Prof. Sirley Rezk

Fuente:  http://www.eamsanjose.com.ar/EAM/jose.htm

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