jueves, 8 de diciembre de 2011

Fiesta de la Inmaculada Concepción


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8 de diciembre, 2010. La sala de la Inmaculada, situada en el corazón de los Museos Vaticanos, recuperó su esplendor en 2007 después de una profunda restauración. Años después todas las miradas se dirigen de nuevo a esta sala con motivo de la publicación de un libro sobre sus frescos.

Esta sala, pintada por el artista italiano Francesco Podesti, es una explicación artística del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Pío IX declaró el 8 de diciembre de 1854 que la Virgen fue preservada de todo pecado desde su concepción por una gracia especial.

En una de las pinturas el artista representó el inicio histórico del dogma. En otra, la discusión de los estudiosos acerca del dogma.

La escena más importante es la de la proclamación del dogma, ambientada en San Pedro, donde el artista estuvo presente. El último fresco representa la coronación de la Virgen en la capilla del coro, en el Vaticano.

Micol Forti
'La sala de la Inmaculada de Francesco Podesti'
"En estos frescos se encuentra, por un lado, la historia y la teología del dogma. Por otro lado, está la crónica real. Todos los retratos son de personas reales que estuvieron presentes".

Antonio Paolucci
Director, Museos Vaticanos
"Representan el dogma de la Inmaculada. Se ve al Papa en medio de los cardenales, se ve a los habitantes de Roma, como una película en color de lo que sucedió".

Francesca Persegati MartiniRestauradora, Museos Vaticanos
"Los colores son muy interesantes porque aunque es un artista un poco académico, supo usar los últimos avances, los nuevos pigmentos que había a mitad del siglo XIX. La química se estaba desarrollando en estos momentos, por lo que hay azul cobalto, amarillo de cadmio, de cromo."

El papa Pío IX pidió este mueble neogótico tallado en París para mostrar la bula del dogma, la Ineffabilis Deus. En el mueble se guardaron las copias de la bula en todas las lenguas del mundo y en la mayor parte de los dialectos.

Con la publicación de este libro cualquier persona puede adentrarse en los frescos de esta sala y descubrir, además, como se instauró el dogma de la Inmaculada Concepción que se sigue celebrando en todo el mundo cada 8 de diciembre.
1854: España y el fervor a la Inmaculada Concepción
8 de Diciembre de 2010 - 09:10:01 - Pedro García Luaces

El 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX proclamaba el dogma de la Inmaculada Concepción, que venía a reconocer que María había sido concebida sin pecado original. Lo cierto es que el reconocimiento del dogma originó una considerable controversia, que vio la luz ya en el siglo Xll y se reavivó a principios del siglo XVl de la mano de los dominicos.

En España no son pocas las iglesias que se jactan de haber mantenido a lo largo de los siglos el dogma de la Inmaculada. Y es que nuestro país es el más firme ejemplo, acaso el único, donde el arraigo popular de un misterio ha podido sostener con mayor fuerza que ninguna otra argumentación la declaración de veracidad del dogma. En el XI Concilio de Toledo el rey visigodo Wamba ya era titulado «Defensor de la Purísima Concepción de María», abriendo una línea de fieles devotos entre nuestros reyes. Monarcas como Fernando III el Santo, Jaime I el Conquistador, el emperador Carlos V o su hijo Felipe II han sido fieles devotos de la Inmaculada y han portado su estandarte en sus campañas militares.

Desde el siglo XlV existen en España referencias de cofradías creadas en honor a la Inmaculada. La más antigua, en Gerona, data de 1330. En el siglo xvi se revitalizará este fervor con un ingente número de cofradías constituidas bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María, hermandades consagradas a las labores caritativas y la asistencia social. Nuestro pintor Francisco Murillo será en el siglo XVll el que mejor represente la imagen de la Inmaculada y el que fije su iconografía con la túnica blanca y el manto azul celeste. Sevilla, cuna del artista, vivirá en este siglo un especial arrebato de fervor hacia la Virgen. Las universidades de Valencia, Salamanca, Granada, Alcalá de Henares, así como la mayor parte de las fundadas en los territorios ultramarinos, formalizarán también su adhesión al dogma. Tanto fue así que en el siglo XVlll el Papa Clemente XIII proclamará a la Inmaculada patrona de España y del Imperio Hispánico «sin perjuicio del patronato que en ellos tiene el Apóstol Santiago».

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