miércoles, 23 de noviembre de 2011

ABORTO: DERECHO INHUMANO

La siguiente es una nota publicada en el diario La Verdad de Junín sobre el tema del aborto



Los argentinos padecemos males endémicos que nos acosan y acucian permanentemente; son muchos y con tendencia a multiplicarse. Hay quienes bien intencionadamente los estudian y buscan darle solución, pero parecería que quienes tienen en sus manos la capacidad de ejecutar esas soluciones, sistematicamente las dejan de lado o directamente las desoyen. Otros pretenden solucionarlos generando peores males.

Convengamos en que esos males no son exclusivamente nuestros, por lo menos no todos. Con matices diversos según las variables, suelen darse en todas las latitudes; eso ha hecho que en otros lados trataran de solucionarlos de diveros modos, cada uno a su manera. A veces se pretende copiar esas soluciones, las que no siempre son buenas. Al contrario en muchos casos son tan malsanas que, a todas luces, devienen en un remedio mucho peor que la enfermedad.

Uno de esos males de particular gravedad, es el recurrente tema de la despenalización del aborto “voluntario”. Recalco este último término porque no se trata de la voluntad de quien lo va a sufrir, a quien se lo imponen, sino de terceros que pretenden imponérselo.

Despenalizar significa quitarle la categoría de delito, permitiendo paradójica e inexplicablemente, el asesinato de un ser inocente, sin voz ni voto, y sin posibilitarle el derecho a legítima defensa.

Resulta de una esquizofrenia patética, que en un país y en un momento en que los derechos humanos han tenido (en buena hora que así sea) el florecimiento que presentan hoy en Argentina, haya quienes con tanta liviandad propugnen la posibilidad de un homicidio tan cruel (el aborto biologicamente es cruel y de mucho sufrimiento aunque la mayoría de la gente lo ignore) de alguien a quien no le asiste ninguna culpabilidad.

Una verdadera condena a la tortura y a la muerte de un ser humano inocente e indefenso, al que se lo despoja de todo derecho humano posible.

Se han invocado argumentos en pro de la despenalización, todos inconsistentes; tan pueriles y banales que a poco que uno los piense se caen por sí mismos. Carentes de fundamento científico, cuando no abiertamente en contra, que hacen pensar más en caprichos de algunos que en alguna necesidad real. Mucho menos aún buscar algún fundamento moral, ético o religioso.

Uno de los argumentos más utilizado, es que actualmente en Argentina se realizan alrededor de medio millón de abortos al año de manera clandestina, lo que implicaría la muerte de muchas mujeres jóvenes por las malsanas condiciones de salubridad en que se practican, o porque lo hacen personas no capacitadas para ello.

Este argumento es triplemente falaz. En primer lugar se maneja una cifra totalmente arbitraria ya que nadie conoce ni por aproximación la cifra. Hay quienes hablan de 600000, otros de menos. Se puede aducir cualquier número, ello siempre será falso por la sencilla razón de tratarse de una práctica ilegal y clandestina. No existen (porque no es posible) registro alguno. Nadie que lo practique lo hace público porque frente a la ley que rige, automaticamente se condenaría. No puede haber datos, ni oficiales ni ocultos, y si los hay, son inventados o se basan en presunciones. Cualquiera puede mencionar la cifra que se le ocurra. Pero hay otro dato no menor, y es el hecho de que no existen tantas mujeres con complicaciones de salud por esta causa, esto se explica de dos maneras: o no son tantos los casos como se pretende, o la práctica no resulta tan riesgosa como se dice.

En realidad la práctica es riesgosa, llegando en determinadas circunstancias a ser particularmente grave. Pero esto no es así por la clandestinidad sino porque sanitariamente es una situación de riesgo, aún cuando se llevara a cabo dentro del quirófano mejor montado del mundo.

Toda actividad médica implica riesgos independientemente del lugar o del profesional que intervenga. El riesgo en medicina es inherente al propio ejercicio de la profesión. Desgraciadamente hemos visto situaciones fatales, en casos como desde la simple aplicación de una inyección, hasta en intervenciones quirúrgicas de la mayor envergadura.

En tercer lugar ( sin duda lo más importante) que una práctica se realice asidua y abundantemente al decir de algunos, no es ni puede ser de ninguna manera argumento válido para su legalización. En todo caso con semejante criterio, otros podrían reclamar el derecho a robar o matar, ya que día a día se producen en nuestro país muchos robos y homicidios, En estos casos con cifras reales que la prensa puede dar a conocer.

La asiduidad a determinados hechos o situaciones aberrantes, no habilita a quitarles la categoría de delito. Cualquier persona en su sano juicio no podría permitirlo. El aborto provocado, biológica y humanamente es un asesinato a mansalva y premeditado. ¿No es un crimen de lesa humanidad? Lesiona a la descendencia.

Los derechos humanos necesariamente deben incluír a todos los seres humanos sin discriminar sexos, razas, ni mucho menos la edad. En este último término no debe importar si ha nacido o todavía no.

Toda mujer puede tener (naturalmente así debe ser) la potestad de disponer libremente de su cuerpo y de sus actos siempre y cuando ellos no pejudiquen a terceros (ni tampoco se dañe a sí misma) Este es un derecho natural, consagrado en la Constitución Nacional, y es para todos, independientemente del género.

Entoces cabe preguntarse ¿en qué mente tan chata puede generarse el principio de que una mujer, por más libre que sea, puede eliminar sin prejuicios a un ser tan indefenso como el niño en gestación? Aunque todo el proceso gestacional ocurra en su seno, el niño es un tercero distinto de ella, y porque esté privado de hacerse oír y de tener voto, o no se lo vea, no significa que no le asistan sus derechos.

La naturaleza ha creado el útero materno para asegurar que un ser tan indefenso y vulnerable, esté ampliamente protegido durante los primeros 266 días de su vida, a los cuales se le suman los 14 previos en que el nido se prepara para recibirlo. Es maravilloso comprender que Dios, o la naturaleza si otros prefieren así, antes de crear al niño crea a la madre para que empiece a vivir.

Pero hay quienes pretenden transformar ese incomparable nido en un cadalso.

Toda mujer posee sus derechos que son innegables, pero ellos de ningún modo deben contraponerse ni avasallar a los del niño, que en definitiva es nada menos que su hijo.

Hay quienes pretenden hacer pasar la discusión po establecer el momento a partir del cual le asisten los derechos al nuevo ser humano, Así algunos afirman que hasta las 12 semanas sería “algo” que no se sabe bien qué es (¿?) y a partir de allí ya sería un ser humano, como si la condición fuera una cuestión cronológica. Pensamiento que sin duda delata una ignorancia supina en el tema (en el mejor de los casos) cuando no de una mentalidad decididamente abyecta. Hasta las 11 semanas y 6 días sería “eso” y desde las 11 y 7 días “esto” (¿?) Se han mencionado otros términos temporales también, todos igualmente arbitrarios e inconsistentes.

La condición humana es una cuestión excluyentemente ontológica, no tiene nada que ver con hechos temporales. Ella es anterior a cualquier cronología. Científicamente lo demuestra la biología.

Hay un determinismo natural implícito desde el momento mismo en que se produce la concepción, o sea cuando se fusionan el espermatozoide con el óvulo. Se forma un nuevo ser humano con toda la potencialidad de su desarrollo y progreso codificado en sus genes y que corresponden únicamente a la especie humana.

¿Qué quiero significar con esto? Tan sólo echar por tierra el falso concepto que esgrimen algunos, de que el embarazo “no es nada” hasta cierto tiempo de la gestación. Desde el momento de la concepción ya esta todo absolutamente programado, sólo faltará el desarrollo y la transformación, que no ocurren únicamente en la etapa gestacional sino que se van a llevar a cabo durante toda la vida la persona hasta que ocurra su muerte.

El ser humano existe desde antes que cualquier mujer se entere que está embarazada; pero esto, que se entienda bien, siempre ocurre por voluntad humana; conscientemente o no, de manera independiente de la circunstancia en que haya sucedido. El embarazo se produce porque se da la acción mancomunada (voluntaria o no) de los dos sexos cualquiera sea la forma en que se conecten.

No podemos caer en la hipocresía de creer que el embarazo es propiedad de la mujer. Biologicamente ocurre en su seno, pero ello no habilita ningún principio de propiedad. El niño en gestación no es propiedadad de su madre como tampoco lo es de su padre. De ningún modo podemos reducir al niño a la categoría de objeto que permita ejercer sobre él algún derecho de propiedad. Es un ser humano nuevo diferente de sus progenitores (más allá de que se les parezca) y único; pero sí es dependiente de ambos, mucho más de su madre, indiscutiblemente en forma total durante la etapa de gestación.

¿Por qué ocurren entonces los embarazos no deseados y muchas veces hasta aborrecidos?

Esta es la gran pregunta que como sociedad siempre debimos hacernos. Por allí debe pasar el eje de la discusión y donde deben apuntar las soluciones.

Un niño por nacer nunca puede tomarse como una maldición sino todo lo contrario. Puede tratarse de un Albert Einstein, un Ludwig van Beethoven, un René Favaloro; o tal vez de una Marie Curie, una Eva Duarte de Perón, una Madre Teresa de Calcuta, o simplemente del ser que más amamos en la vida.

Un niño por nacer siempre es esperanza que engrandece. Como sociedad no debemos admitir niños no deseados, rechazados ni mucho menos despreciados. Si hay un derecho que no existe ni puede existir es ese. La sociedad siempre debe estar preparada para recibir con alegría y regocijo a cualquier niño, sin importar cuál es la circunstancia de su arribo a este mundo.

Se me dirá que nada de esto soluciona la situación de la mujer embarazada que no lo desea y tal vez sea así. Pero en todo caso la situación no pasa por permitir un asesinato. No podemos soslayar el hecho de que la mujer también suele ser una víctima en estos casos, la sociedad también debe dar respuesta a esto, brindándole toda la contención y el apoyo necesarios, como también la ayuda y los medios económicos para que, lejos de transformarse en asesina, se convierta en madre auténtica con lo que eso significa.

A grandes males grandes prevenciones. La verdadera solución pasa por la prevención y la base de esta es la educación.

Basta de hipocresía, el aborto es el ejercicio de la violencia premeditada y con alevosía. Es la peor de las violencias, ejercida no sólo sobre el niño en gestación, sino también sobre la mujer que se somete a tal práctica. Una violencia más de género que se pretende disfrazar bajo un falso concepto de libertad. El trauma que se puede desarrollar a partir de esta situación no es un tema que podamos abordar ahora, pero es real y a veces llega a ser departicular gravedad.


Dr. Alberto Luján Musci

2 comentarios:

  1. Buenísimo el artículo. Parece mentira que un mensaje tan lleno de sentido común no tenga mayor difusión.

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  2. Es que el sentido común no abunda en los medios de difusión... Abrazo

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