viernes, 7 de enero de 2011

Muerte de un no nacido

Recientemente falleció la hija de un entrañable amigo a 10 días de nacer. La Iglesia en la Liturgia encomienda a estos niños a la Misericordia de Dios.
Pero desde la teología las posturas son diversas.

Por un lado están quienes sostienen la existencia del "limbo", un estado de felicidad terrenal de la que gozan aquellos que no habiendo conocido a Dios, no han sido bautizados y no han podido merecer la gloria celestial por medio de su fe (esta postura está fundamentada básicamente desde los principios expuestos en el catecismo de "sin bautismo no hay salvación" y que el hombre alcanza la salvación por medio de su fe que se manifiesta en la caridad).

Por otro lado, están quienes sostienen que estos niños irían al Cielo. Fundamentaciones a esta postura hay muchas, pero en su gran mayoría erróneas (como por ejemplo que se salvan por el deseo de los padres de bautizarlo), que no muestran otra cosa más que el deseo de que estos chicos se salven, aún sin haber encontrado un fundamento firme y válido para hacerlo.

Personalmente (y no por el suceso anteriormente mencionado, sino que lo pienso desde hace mucho tiempo) creo que estos chicos son recibidos en la Gloria Celestial.

¿Mi fundamento? Es cierto que nadie se salva sin bautismo, pero recordemos que existen tres tipos de bautismo: el sacramental, el de sangre y el deseo. Éste último, es el que reciben "todos aquellos que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer a Cristo y a la Iglesia, buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su Voluntad" (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, pág. 93). Se lo llama "de deseo" porque estos hombres y mujeres de buena voluntad que buscaron sinceramente a Dios, ya sea en otra religión o por medio de sus buenas obras, de haber conocido a Cristo y a su Iglesia, "hubiesen deseado bautizarse". Creo que en este grupo podrían entrar los niños no nacidos. Porque, ¿quién tuvo menos posibilidad de conocer a Cristo y a su Iglesia sino alguien que ni siquiera tuvo la posibilidad de nacer? Por supuesto que sí habrá quienes hayan vivido más conformemente a la voluntad de Dios, como por ejemplo los santos, que alcanzaron la perfección por la caridad; pero estos niños claramente no han hecho nada contrario a dicha Voluntad.
Ahora, si estos niños, de haber nacido, hubiesen querido bautizarse... No lo sabemos. Como tampoco sabemos si lo hubiese hecho un judío o un musulman que buscó sinceramente a Dios. Pero Dios sí lo sabe. Por eso los encomendamos a la Misericordia de Dios, que sí sabe lo que ese niño o niña hubiese hecho de haber nacido. Y cuánto más si hubiese nacido en el seno de una familia cristiana! Hasta yo, que no conozco los futuros posibles como Dios, podría decir que ese niño sería bautizado. De manera que, amigos, esa es mi humilde postura. Tal vez peque de ingenuo y mi razonamiento tenga infinidad de fallas y errores teológicos, velados por mi deseo de que esos niños se salven. Pero por el momento no he escuchado otra postura que me parezca más razonable y acorde a la imagen que tengo de Dios.

Espero sus comentarios, opiniones, críticas y su visión sobre este tema.

Encomiendo a mis amigos a sus oraciones.
Un abrazo en Cristo. Diego

5 comentarios:

  1. Diego:
    Interesante tu argumento. Antes yo era de los que, erróneamente, creían que el bautismo de deseo era del deseo de los padres de que reciba el sacramento.
    Hace un tiempo creo que la comisión teológica internacional sacó algo sobre el limbo, pero no recuerdo qué decía (si lo encuentro lo mando).
    Saludos
    GS

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  2. Acá un resumen de Zenit sobre el documento de la comisión teológica internacional sobre el limbo.
    Espero aclare algo más sobre el tema

    http://www.zenit.org/article-23348?l=spanish

    APROBADO POR EL PAPA UN DOCUMENTO TEOLÓGICO SOBRE EL LIMBO

    También los niños que mueren sin el Bautismo van al cielo

    CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 23 abril 2007 (ZENIT.org).- En un documento de 41 páginas que lleva por título «La esperanza de salvación para los niños que mueren sin el bautismo», preparado por la Comisión Teológica Internacional y aprobado por Benedicto XVI el 19 de abril, se confirma que los niños sin uso de razón que mueren sin ser bautizados tienen abiertas las puertas del Paraíso.

    El documento supera la concepción del limbo, lugar en el que, según algunas escuelas teológicas, estos niños gozaban de una felicidad natural, pero no tenían la visión de Dios, pues refleja «una visión demasiado restrictiva de la salvación». Por eso, defiende la tesis que subraya cómo la misericordia de Dios «quiere que todos los seres humanos se salven».

    Al reflexionar sobre la misericordia de Dios, los expertos de la Comisión Teológica Internacional fundamentan la «esperanza de que los niños fallecidos sin bautismo se salven y gocen de la visión beatífica», pues la exclusión de los niños inocentes del Paraíso no parece reflejar el especial amor de Cristo por los «mas pequeños».

    Amplios pasajes del documento han sido publicados por la agencia de los obispos estadounidenses, «Catholic News Service» (CNS), y la versión integral será publicada en italiano el 5 de mayo por la revista «Civiltà Cattolica».

    La Comisión Teológica Internacional comenzó a estudiar la cuestión del limbo en 1994, cuando era presidida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, quien en 1984 ya había considerado que el limbo no era más que una hipótesis teológica, surgida en el siglo XIII.

    El documento precisa que «los niños no ponen obstáculo personal alguno al camino de la gracia redentora»; por este motivo, «Dios puede dar la gracia del Bautismo».

    El documento de la Comisión Teológica Internacional no forma parte del Magisterio de la Iglesia, pues esta Comisión tiene un carácter de consulta.

    La Comisión se compone de teólogos de diversas escuelas y naciones, eminentes por ciencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Los miembros --en número no superior a 30-- son nombrados por el Santo Padre por cinco años a propuesta del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y tras consulta con las Conferencias Episcopales.

    Gracias Gus por seguir el Blog y participar. Abrazo

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  3. Como ven, este documento no es concluyente, por no ser parte del Magisterio.
    De manera que queda al discernimiento en la fe de cada uno para elegir libremente lo que le parezca más adecuado.

    Espero sus comentarios. Abrazo

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  4. No tengo muchos conocimientos teologicos pero SI CREO firmemente en la GRAN MISERICORDIA DE DIOS, su AMOR es infinito y seguro recibe a todos los de buen corazon y sobretodo a los que no tuvieron oportunidad de mamifestarlo como los no nacidos, porque Dios sabe todo de nosotros y abarca todo y a todos.

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  5. Gracias Nati

    Recién le comentaba a un profesor amigo que me contestó por mail, que cada vez que pienso en el tema me viene a la mente el texto del evangelio (que en realidad habla de la oración) que dice que "si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el Cielo dará cosas buenas a los que se lo pidan!".

    Y si uno preguntase, a creyentes y no creyentes, sobre el destino de estos niños no nacidos, creo que la gran mayoría optaría por el mejor destino posible (para nosotros la unión con Dios). Y "si nosotros que somos malos" deseamos el Cielo para ellos, ¡cuánto más Dios que es BUENO!

    Gracias Nati por animarte y comentar. Abrazo

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