viernes, 23 de julio de 2010

Comentario a la nota del diario La Nación titulada "Las noches romanas de los curas homosexuales"
La revista Panorama publicó una investigación en la que muestra a varios sacerdotes que frecuentan el circuito nocturno gay de la capital italiana; la respuesta de la Iglesia


La nota relata la investigación de un cronista de la revista que se infiltró en la noche romana y descubrió la presencia de varios sacerdotes en fiestas nocturnas con acompañantes de sexo masculino (investigación respaldada con cámaras ocultas).

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Entre las tantas cosas que se pueden decir sobre el tema, voy a centrarme esta vez en sólo 3 puntos:

1) La necesidad de coherencia.
Incoherencia 1: Porque vamos a suponer que "respetamos" las elecciones de todos, incluso que las "respetamos" en el sentido postmoderno de hoy en día (que significa que cada uno haga lo que se le da la gana, total a mí no me importa). ¿No deberíamos al menos exigirles coherencia? Digo: si alguien hace opción por la homosexualidad, ¿qué hace formando parte de una institución que la condena como un desorden contrario a la ley natural y la ley de Dios? ¿No debería separarse de la misma?
Incoherencia 2: Si la Iglesia condena este tipo de conductas, ¿no debería hacerse un trabajo de prevención desde la formación en los seminarios y de acompañamiento de los sacerdotes, para evitar encontrarse con el problema cuando explota?
Incoherencia 3: Muchos de los que se rasgan las vestiduras con este tipo de noticias y condenan a la Iglesia por esto, ¿no son los mismos que, en otras circunstancias, defienden la homosexualidad y no dudan en tildar a la Iglesia de retrógrada por considerarla un desorden? Si la homosexualidad es una opción tan válida como la heterosexualidad, ¿por qué ahora condenan a la Iglesia por esto? ¿No es que la homosexualidad estaba bien? ¿Qué falta hay en estos sacerdotes entonces?
Incoherencia 4: La nuestra. La de cada uno de nosotros. Porque el ministerio de cada uno de estos hombres está, en parte, en manos de nuestra oración. No niego la responsabilidad personal de cada uno de ellos, pero, ¿hemos rezado nosotros por los sacerdotes, para que Dios los sostenga en su ministerio, los haga cada día más santos y los proteja de este tipo de caídas que tanto mal le hacen a la Iglesia? Nosotros no somos espectadores del problema, somos parte del problema. Cuando leo este tipo de noticias y digo: "¡Qué desastre!", debería decirmelo a mí también por no haber rezado más, haber ofrecido más sacrificios y haber ofrecido más obras de caridad por estos sacerdotes que entregaron su vida a Cristo y a la Iglesia (y por ende, a nosotros).


2) Necesidad de testimonio
Es necesario en estos tiempos (en realidad, en todos, pero a nosotros nos toca este) el testimonio de santos hombres y mujeres que nos recuerden el llamado que todos tenemos a la santidad, que sean un espejo de Cristo en el mundo de hoy. Y esto corre para los sacerdotes (que deberían ser imagen de Cristo y no ocasión de escándalo), pero también para nosotros los laicos. Deberíamos lograr que por cada mal ejemplo de estos, haya miles de buenos ejemplos. Y, en realidad, no dudo de que los haya, pero deberíamos salir un poco más, mostrarlo. No por vanagloria (que sería todo lo contrario a los que Cristo nos pide) sino por caridad, para señalar un camino, para combatir la desesperanza, para erradicar de nuestros jóvenes la nefasta idea de que "no se puede ser santo en el mundo de hoy" o que es algo para "curas y monjas". Una misma cosa puede estar hecha materialmente igual, pero con distinto espíritu. Hagamos el bien y que se note, no por soberbia sino por amor al prójimo; no para enaltecernos sino para dar gloria a Dios, para demostrar que Dios sigue actuando hoy en día, que se puede, que no todo está perdido.

3) Recordar la doble condición de nuestra Madre, la Iglesia
Recordemos que, en cuanto fundada por Cristo, en cuanto comunión de los redimidos por Cristo, la Iglesia es SANTA. Pero en cuanto a sus miembros, cada uno de nosotros, la Iglesia es PECADORA. Por tanto, tengamos FE y ESPERANZA en esta Santa Iglesia que Dios nos regaló y tengamos CARIDAD para con nuestros hermanos que comparten nuestra condición de pecadores. Ayudando (si tenemos la posibilidad de hacerlo de modo más directo) o rezando por ellos (si es una realidad más lejana) es lo que nos exige la verdadera caridad cristiana.


Espero sus comentarios y (ojalá) un aumento en sus oraciones por los sacerdotes.
Un abrazo en Cristo. Diego


6 comentarios:

  1. Diego, tus reflexiones me parecen muy precisas y oportunas. Es bueno cultivar el arte de discernir en estos tiempos de todo-es-lo-mismo. Cuando me enteré del artículo que comentás, me entristeció por sus lamentables revelaciones, pero más pena me dio por todos los curas (la mayoría) que cumplen su tarea con esfuerzo y amor sincero. Debe ser duro tener que soportar que se los meta en la misma bolsa que a estos otros. En fin, a no desanimarse. Dale para adelante con el blog, que promete.

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  2. Gracias Gus por registrarte y comentar.
    Cuando leí la nota a mí me pasó lo mismo. Como siempre que se critica a la Iglesia o los sacerdotes por los errores de unos pocos, pienso en todos los demás que siguen entregando su vida a Cristo con esfuerzo, sacrificio y fidelidad. Esos, lamentablemente, no son noticia. Nadie se ocupa de que se vean los miles de sacerdotes que son cada día "imagen de Cristo".
    Y gracias de nuevo por comentar. Porque, como en este caso, los comentarios logran rescatar las cosas que en la vorágine de la escritura se me escapan o, como seguramente sucederá en otros casos, verán y marcarán cosas que yo no logré percibir. Te mando un abrazo

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  3. Diego muy interesante tu reflexión. Lamentablemente se hace difícil cambiar la imagen de la Iglesia cuando los medios de comunicación buscan noticias que la perjudican directamente. Con esto no quiero decir que esté de acuerdo con los sucesos, al contrario me parecen terribles. Pero, como sabemos, lo que pasa por los medios tiene su impacto en la gente y si no se muestran los tantos sacerdotes y monjas que hacen tantas acciones con caridad, humildad y amor por el otro pareciera que no existiesen. Por eso, me parece que se podrían subir notas que reflejen estas acciones. Por ejemplo los llamados "curas villeros". Están haciendo cosas muy importantes en las villas tengo entendido. Voy a ver si encuentro algo de eso. Otro ejemplo que viene a mi mente es el caso del Padre Pedro Opeka (en el libro “Un viaje a la esperanza”, Editorial Lumen van a encontrar más info), que con su obra en África cambio no solo una ciudad desbastada por múltiples problemáticas sino también a las personas que volvieron a creer que no hay cosas imposibles para Dios.

    Por otro lado, y volviendo a la nota, creo que es necesario distinguir “lo sano” de “lo enfermo”. Cuando surgen estos casos se pierde el eje de discusión del problema principal: la persona enferma. Y es ahí donde se debería hacer algo. Pasa lo mismo con las personas “pedófilas”. Lo que quiero decir con esto es que personas enfermas existen independientemente de las instituciones y ahí es donde hay que apuntar. Separar y distinguir las distintas cuestiones que están implicadas en una nota que tiene más intención de “hacer ruido” que de informar.

    Bueno esta es mi pequeña reflexión.
    Gracias Diego!
    Cariños,

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  4. Gracias Agus por tu comentario. Ahora justo estaba por subir unos trailers de una película sobre un sacerdote español, un buen ejemplo.
    Estoy de acuerdo con lo que planteas, de hablar y mostrar los buenos ejemplos. De hecho, era esa la intención inicial del Blog, pero justo con el tema del matrimonio homosexual y esta nota que encontré... bueno, nos estábamos centrando un poco en lo negativo. Por eso había decidido subir algo positivo, algún buen ejemplo. Y justo me llegó un mail con trailers de esta película. Veremos (y esperemos que se pueda conseguir acá también).
    Respecto a los buenos ejemplos que mencionas, conozco varios curas (que fueron compañeros míos en la facu) que están en villas y, el padre Opeka, es el hermano de la coordinadora del colegio Betania donde trabajo hace varios años (hace un trabajo genial).
    Gracias una vez más por sumarte activamente al Blog y participar. Te mando un abrazo

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  5. ¿Che, esta nota es para lamnernos las botas entre los creyentes? Nadie dice nada por decir nomás, por qué no miramos la historia...¡hagámonos cargo! Por favor...

    "En esta ciudad tan linda que tenemos, hay esclavos", denunció, profético, sorprendido, el cardenal de la iglesia católica y arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en el sermón de una misa que celebró al aire libre el viernes 4, en la Plaza Constitución.

    Tiene razón, Bergoglio, y hay muchas otras cosas horribles en esta ciudad tan linda. Hay curas que abusan sexualmente de los niños, por ejemplo, y hasta los violan. Y usted debe saberlo, y tal vez en algunos casos sepa dónde actúan, y cómo se llaman. Pero no los denuncia. También tiene razón en que “hay trata de personas”, y no sólo de mujeres sometidas a la prostitución. También la hay de bebés. En esta ciudad tan linda hay matrimonios que viajan a Misiones y vuelven de allí con niños recién nacidos a los que no han adoptado según la ley. Los han comprado, y los inscriben como si fueran sus hijos, y en muchos casos los curas de las parroquias que dependen de usted los bautizan sin preguntar nada.

    "En esta ciudad en que vivimos nos quieren debilitar, nos quieren robar la fuerza y la dignidad", dijo también. Pero ¿quiénes son los que quieren hacer esas cosas, Bergoglio?, ¿quiénes son los malos de la película de su homilía? Al que gobierna esta ciudad tan linda, usted lo conoce bien. Se llama Mauricio Macri, y es amigo de su amiga Gabriela Michetti, de quien usted es, ¿cómo lo llaman?, asesor espiritual. Y usted conoce muy bien a los dueños del poder y del dinero, en la ciudad y en el país. Muchos de ellos son feligreses suyos, colaboran con su iglesia, y habrán estado más de una vez con usted, hablando de cosas de dios y de los hombres. Y si no son ellos, ¿quiénes son, Bergoglio?, ¿y para qué quieren debilitarnos?

    Según usted, "Buenos Aires se olvidó de llorar, que reconcilia”. Pero esta ciudad tan linda ha llorado mucho, muchas veces. Hubo una época en la que funcionaban en Buenos Aires una cantidad de centros clandestinos de detención. En uno de ellos, que está en una avenida muy linda, a la altura de Núñez, estuvieron secuestrados en 1976 dos sacerdotes subordinados suyos, de los que alguien les dijo a los dictadores que eran guerrilleros. Ellos sobrevivieron, y han dicho que el que los había acusado era usted. Hasta hubo investigadores que lo pusieron por escrito, y citaron testimonios y pruebas. En esa época se lloraba mucho en esta ciudad tan linda, y nadie se reconcilió. ¿Es ese antiguo llanto el que se ha olvidado, y que usted ahora reclama?

    Anímese, y diga las cosas con todas las letras, Bergoglio. No permita que las ovejas de su rebaño pongan nombres equivocados en los casilleros de los culpables. A menos que eso sea lo que quiere. A menos que lo que usted quiera sea que su pueblo culpe a los adversarios políticos de sus amigos. Sería otra cosa demasiado fea para una ciudad tan linda. (Septiembre 2009)

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  6. Che, Anónimo, qué resentimiento tenés adentro. Una lástima, porque escribís bien y se nota que sos un tipo con cierta formación, aunque quizá por eso hablás desde el prejuicio. Con respecto a tus acusaciones contra Bergoglio, te sugiero que leas "El jesuita", un libro que reúne una serie de entrevistas en las que aclara, entre otras cosas, algunas calumnias como las que mencionás. Y con respecto a "lamer botas", te recomiendo ver "6, 7, 8" o leer Página 12. Ahí sí lo saben hacer bien.

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